Los principales problemas que aquejan a nuestros pacientes son, la caries
dental, que afecta en Chile cerca del 62% de la población de
12 años y 90% a la de 45 años; la enfermedad
de las encías o enfermedad periodontal, que afecta a casi
todas las personas mayores de 40 años; las alteraciones del crecimiento
dentomaxilofacial, que se pueden expresar como maloclusiones
o dientes que no están dentro del alineamiento normal y, por último, y
no menos importante, lo representa el hecho que uno de cada tres niños
en edad escolar ha sufrido un trauma dental, ya sea por deportes o
violencia.
Acerca de la caries, las investigaciones clínicas han comprobado que es
un desbalance en la actividad de las bacterias que habitan
normalmente en nuestra boca, producto de la ingesta excesiva de
azúcares y una higiene incorrecta. Quizás el descubrimiento más
significativo sea el hecho que la caries es mediada por bacterias que
habitan normalmente
en nuestra boca, por lo que es imposible su erradicación. De ahí que el
control de la ingesta de azúcares sea una de las medidas preventivas
más importantes.
Asimismo, recientes investigaciones han demostrado el
rol protector de la saliva, y como su alteración provoca
grandes cambios en la ecología bucal. Afortunadamente, contamos en la
actualidad con dos grandes intervenciones que han demostrado su
efectividad: los
sellantes y el
flúor.
Los fluoruros pueden ser aplicados individualmente en pastas dentales y
colutorios o de manera comunitaria mediante el agua potable. Acerca del
último, aún cuando de vez en cuando aparece alguna noticia que sugiere
algún efecto adverso, hasta el momento el único efecto adverso
científicamente registrado es la fluorosis
o pequeñas manchas en el esmalte. Estas son producto de la ingesta
excesiva de flúor, por ejemplo, cuando un niño ingiere de manera
regular pasta dental.
No
hay ningún otro efecto adverso que cuente con evidencia
científica, por el contrario, la fluoración del agua potable es
considerada como una de la 10
medidas más importantes de salud pública de los últimos
cincuenta años, junto con las vacunas, el reconocimiento del tabaco
como una amenaza para la salud, la planificación familiar, el declive
de las muertes por enfermedades coronarias y el control de las
enfermedades infecciosas, entre otras.
No es comprensible que un país tenga índices macroeconómicos de país
desarrollado, y dentadura de país subdesarrollado. En Chile solo el 38%
de los jóvenes de 12 años está libre caries. Esto requiere de un
esfuerzo tanto de las autoridades como de las Escuelas de Odontología.
De las autoridades, que cambien su énfasis en el tratamiento como su
sistema de remuneraciones basado más en curar que prevenir. Considere
lo siguiente: mientras a los 2 años el 84% de los infantes está libre
de caries, a los 6 años solo el 29% está sano. Esta es una situación
que debe ser solucionada a la brevedad.
De las Escuelas de Odontología, incorporar en sus currículos el estudio
de estrategias y técnicas preventivas de la caries de manera
específica. Al respecto, la Escuela
de Odontología de la Universidad Austral de Chile tiene un
año completo de estudio enfocado específicamente al problema de la
caries, disciplina llamada Cariología,
que se entrega a los alumnos antes y durante su práctica clínica. De
esta manera, los estudiantes incorporan los últimos conocimientos
científicos para entregar una odontología más preventiva y menos
invasiva.
Acerca de las enfermedades de las encías, las últimas investigaciones,
varias de ellas realizadas por grupos de investigación chilenos,
han mostrado dependencia entre la salud bucal y la salud general. Es
así como existe evidencia científica que sugiere la relación existente
entre una mala salud de las encías y el parto
prematuro para las embarazadas o riesgo
de enfermedad cardíaca para los adultos mayores. Esto porque
algunos productos tóxicos de las bacterias de la boca podrían ingresar
al torrente sanguíneo y generar reacciones en otros lugares del cuerpo.
Es por esto que se están desarrollando tratamientos, tanto de limpieza
mecánica como antibacterianos, que permitirían controlar de manera
efectiva la agresividad de estas bacterias.
Sin embargo, parte importante de la población ya ha sufrido un daño
dental considerable. Es así como un tercio de los mayores de 65 años
han perdidos todos su dientes. Afortunadamente, los avances de la
cirugía, permiten mediante el uso de implantes que se integran al
hueso, la recuperación de los dientes perdidos, aumentando la calidad
de vida.
Por otra parte, una de las áreas de investigación más activa de los
últimos años tiene relación con el crecimiento y desarrollo
cráneo-facial. Gran parte de las maloclusiones, o malposiciones
dentarias, se explican por la discrepancia entre el hueso y los
dientes. Las investigaciones están descubriendo los mecanismos que
guían el desarrollo del macizo cráneo-facial, así como descubriendo
nuevas aleaciones que permiten mover los dientes de manera más
biológica. Es así como en la actualidad un número creciente de adultos
ha podido mejorar la alineación de sus dientes con tratamientos de
ortodoncia. Por otro lado, cada vez más investigaciones exploran de que
manera podemos prevenir o tratar el amplio conjunto de dolencias de la
articulación temporomandibular.
El último gran problema de la Odontología es el trauma dental. La
mayoría de los niños en edad escolar sufre al menos un trauma en alguno
de sus dientes. Estas lesiones, de ser tratadas inmediatamente, esto
es, dentro de los primeros treinta minutos luego del hecho, pueden ser
intervenidas de manera que las secuelas sean mínimas. Actualmente
contamos con guías
clínicas basadas en la Evidencia científica que permiten
tratar de manera biológica todo el espectro de traumas dentales, desde
el simple golpe hasta la pérdida completa, o avulsión, del diente.
¿Qué queda para el futuro? Las investigaciones están generando
tratamientos cada vez menos invasivos, que están alejando la imagen
asociada al dolor que históricamente ha tenido la odontología,
cambiándola por una práctica más amigable, preventiva e indolora.
Dr.
Sergio Uribe, Prof. Asociado Escuela de Odontología, Facultad
de Medicina UACh.
Columna publicada en la página de la Facultad de Medicina UACh, original
aquí

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